Café para todos

¿Qué llevas puesto?; consumo responsable.

Imaginemos una sociedad perfeccionada en la que los ciudadanos tomaran decisiones de compra basándose en criterior éticos.
Imaginemos que los consumidores controlaran sus impulsos y no tiraran a la basura el 90% de los adquirdo en tan solo 6 meses.
Imaginemos un ejército de 1.700 millones de consumidores exigiendo a las multinacionales prácticas de producción justas y equitativas que permitan un verdadero desarrollo de los trabajadores que manufacturan nuestras camisas, bolsos, zapatillas, gafas de sol, televisores…
Estamos a mitad de camino. La información y la concienciación abren la puerta al consumo justo y responsable. No hace falta ser hippy, ni soñador, ni místico para practicar un consumo que no dañe al “otro”. Solo necesitamos saber para actuar en consecuencia. Solo hace falta un click para visitar la exposición SO-OWE; muestra el trabajo de 7 fotógrafos que han decidido alistarse en esta lucha. Un pregunta tan sencilla como ¿quién produce el cuero de mi carísimo abrigo de invierno?, nos lleva a Bangladesh, a las calles y ríos contaminados de productos tóxicos para el tratamiento de cuero.
La fotógrafa sueca Amy Johansson y el periodista Gabrielle Jönsson, retratan a hombres, mujeres y niños que trabajan descalzos, sin ninguna protección. El 80% del cuero consumido por las grandes firmas de moda sale de sus manos. Un negocio que enferma y asesina a miles de personas.
Si después de haber paseado por esta exposición nos quedamos como más ganas de saber si ¿hacemos daño con nuestro consumo? podéis leer on-line el libro negro de las marcas, de Klaus Werner y Hans Weiss. Buscad vuestras firmas favoritas; Nike, Adidas, Levis. Leed sobre la producción infantil de los juguetes con los que se educan nuestros hijos.
Saber y conocer nos permitirá decidir si bebernos, o no, una Cocacola. ¿Es justo que una planta de esta marca en la India, esquilme los pozos de agua dejando sin riego a los agricultores de la zona?.
Solo una pregunta para la reflexión ¿qué ocurriría si 1.700 millones de consumidores se pusieran de acuerdo y demandaran cambiar las reglas de juego?. No es un autopía, si no un derecho y un deber. Nuestra aportación aun mundo loco que puede cambiar.