Café para todos

Pobres condenados al desierto

Médicos sin Fronteras informa que entre 600 y 700 inmigrantes han sido abandonados en el desierto, entre Marruecos y Argelia, sin comida ni agua. A mediados de Agosto, las fuerzas de seguridad marroquíes iniciaron una campaña de redadas y detenciones masivas de africanos que esperan en este país el momento de lanzarse al mar para llegar a Europa. La ONG denuncia casos como el de una mujer recién parida que fue arrestada por la policía y encarcelada junto a su bebé. Tras 5 días en el calabozo, madre e hijo fueron trasladados al desierto. El coraje de esta madre y una fortaleza física y mental sobrehumana han permitido que ambos salven la vida; “Han conseguido volver a Oujda, pero ahora sufre un síndrome gastrointestinal agudo“, informa Médicos sin Fronteras.

Al leer esta información siento asco por la política, los gobernantes y una ciudadanía europea insensible y cómplice por su apatía y egoísmo. Todos sabemos que este atentado contra el ser humano se repite una y otra vez, sin que movamos un dedo. Nadie podrá decir que ignoraba estos hechos cuando la historia nos juzgue. Tras la crisis de la valla de Melilla vimos en televisión como la policía marroquí trasladaba en autobuses a los inmigrantes que trataban de entrar en España y los abandonaba en el desierto. Fue una noticia narrada, prácticamente, en directo las autoridades de este país no se esconden de las cámaras y nadie en Europa levanta la voz.

Hace unos años se nos encogía el alma, por unos segundos, cuando la televisión mostraba los cadáveres de los náufragos africanos. Ahora esa basura se tira fuera de nuestra frontera. Europa ha diseñado un fortín y paga a Marruecos para que gestione “a su manera” el excedente de inmigrantes que no deben tocar el “paraíso” bajo ningún concepto.

El gobierno “socialista” de Zapatero, reactivo los acuerdos del 92, firmados entre España y el reino Alauí, que regulan las expulsiones de personas de terceros países. Si un africano procedente de Marruecos pone el pie en España, Marruecos se compromete a admitirlo. Tras este acuerdo Europa se comprometía a financiar solidariamente los gastos de gestión de la inmigración. Europa se lavaba las manos para apuñalar por detrás a las millones de personas pobres que huyen de la nada. En España la opinión pública no permitiría abandonar, sin agua y pan, a un bebé recién nacido y a su madre. Pero si estos hechos ocurren en Marruecos, ¿ya no es nuestra responsabilidad?

Me niego a ser cómplice del genocidio contra los pobres, me niego a cruzarme de brazos y no levantar la voz, me niego a saber y callar ante el asesinato. Insto a todos los que leáis esta información a exigir a España que eleve su voz. Yo, ciudadana europea, exijo a mi gobierno que exija a Marruecos que ponga fin a estos abusos, a que respete los derechos humanos y las leyes internacionales. Por eso voy a enviar mi queja al Ministerio del Interior de España y al Ministerio de Exteriores. Estas son sus direcciones: [email protected] y [email protected]