Café para todos

IÑIGO

Todavía no se escribir, ni entiendo del todo las palabras. Hablo con los ojos y me penetran las sonrisas, los tonos, el tacto suave de los besos de mis madres a cuatro manos. Pero ya sé decir que NO y tiemblo de rabia cuando me impiden ser. Y ustedes casi lo consiguen.

Mis madres se casaron para regalarme los apellidos de mi sangre, pero ustedes quisieron hacer de ese compromiso un acto obsceno, ilegal, recurriendo a no sé que dogmas de hombres de hielo, de infierno. Y la cordura del pueblo se impuso y no tuvieron cojones.

No sé decir Papá, pero rezo cada día al semen que me donó la vida. Pagada céntimo a céntimo a los mercaderes de bebés que conducen Porches y se lavan las manos con perfume cuando las cosas salen mal.
Ustedes dijeron NO a mi concepción .Y Dios les quitó la razón.

No sé cuantos intentos hasta coronar la vagina parturienta de mi madre amada. Pero aquí estoy, escribiendo mi vida, balbuceando q u e u n a v i d a n o s e p u e d e r e c o r t a r. Ni en nombre de Dios ni de la Hacienda Pública.

La madre que me parió, lesbiana, casada, es la madre de la patria. Las mujeres amamantan el futuro, los políticos lo consumen en putas santas que los humanizan con fondos públicos.

Nací en un país viejo que desahucia la vida por las ideas. Y en mi lucidez analfabeta de un año de vida, sé que se equivocan hasta la médula segando la fuerza imparable de la familia. Ya habéis dictado sentencia maliciosa. Pero desobedeceré, como siempre, con un No rotundo de una sabia España que ha está mudando su piel enferma de Iglesias e intolerancias.

Y otros niños nacerán, como yo, para destronar eternamente vuestros pecados imbéciles. Y os desnudarán las vergüenzas escondidas en paraísos y sobres macilentos que ya no importarán a nadie.
Os lo prometo. Llegará la primavera y ya no existiréis.

Es palabra de madre.