Café para todos

El mejor mensaje de Navidad

Hoy he encontrado una joya en Youtube, el mejor discurso posible ante las Naciones Unidas. Es un material antiguo, de 1992, casi borroso, pero de una lucidez extraordinaria. Una niña de 13 años, Severn Cullis-Suzuki, exigía a los políticos de la época la construcción de un mundo mejor. En aquella fecha se celebraba la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo, auspiciada por la ONU, en Río de Janeiro. Eran los inicios del debate sobre el cambio climático, la destrucción de capa de ozono; surgían las primeras voces que alertaban de la relación directa entre los modelos productivos del capitalismo y la pobreza.

18 años después de aquellas palabras, la Cumbre de Cancún vuelve a fracasar en su intento de reducir emisiones de CO2. EEUU, China, India y Brasil, siguen sin firmar el protocolo de Kioto. Los países contaminantes han decidido salvar los muebles acordando el desembolso de 30.000 millones de dólares para el periodo 2010-2012 para reducir el cambio climático en los países en desarrollo. Es decir, comprar el freno al desarrollo industrial en los países pobres para que los ricos puedan seguir contaminado/enriqueciéndose, con la conciencia tranquila a costa de los de siempre.

A pesar de la injusticia fraguada en las “cumbres“, sigo creyendo en cada palabra que leyó con fe infantil aquella niña canadiense. Un mensaje que se ha convertido en la doctrina que dirige la vida de Severn Cullis-Suzuki, y que, 18 años después, continúa divulgando desde un activismo más maduro y realista.